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- La segunda parte; nosé si esperada pero igual aquí está...[dicen que hay que escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo para dejar huella en este mundo]...escribo este blog para al menos dejar huella en el cyber espacio-prometo plantar un árbol, de lo demás no aseguro nada-
viernes, 9 de septiembre de 2011
Érase una vez...
...la historia de 3 niñas, que crecieron en mundos distintos, pero que el destino las juntó justo cuando empezaron la adolescencia, Blanca, Cris y Caro, se conocieron en la secundaria, juntas compartían mañanas de estudio y tardes de preparación universitaria que se convirtieron en momentos imborrables. Blanca era la más seria del grupo, no aguantaba bromas, se sentaba en la primera carpeta, y llegaba al colegio siempre en un bolocho rojo conducido por “tía Lili”; Cris, por su parte, era muy amiguera, peruanísima al 100 %, sólo consumía producto peruano y junto con Caro disputaban el primer lugar en quién era la más frentona( risas mientras escribo este párrafo), y por último Caro, al ser la primera vez que estudiaba en un colegio mixto era muy tímida, pero alegre al mismo tiempo. Con el pasar de los días empezaron a compartir muchas vivencias, sueños, ilusiones, todos ellos propias de la edad, como cuando decidieron tener una empresa de chocolates, que nunca les resultó- ninguna sabía cómo hacer chocolates- armaban sus coreografías para las actuaciones de la escuela, iban juntas a fiestas y tenían sus pasos grupales: “baja la luna”, “espejo retrovisor” entre los más conocidos, al compartir todos los años restantes de la secundaria guardaban muchas historias, como la vez en la que se compraron el DVD de Grease, lo vieron repetidas veces, imprimían las letras de las canciones y creían ser Sandy esperando a Danny Sucko o antes de empezar el 4° de secundaria decidieron comprarse la misma mochila, en distinto color, y el mismo modelo de zapatos, juntas vivieron la experiencia del primer amor- aunque de Blanca todavía no se conoce hasta la actualidad cuál fue el primero. Las 3 eran amigas, hermanas, cómplices, celebraban sus aniversarios de amistad, y con la propina de una tarde de haber rogado para conseguirla, se iban y jugaban a ser adultas y almorzaban compartiendo risas y recuerdos vividos. Anécdotas como cuando Caro escuchó 2 misas, y tuvo que dar vueltas por todo el centro de Trujillo mientras cubría a Cris que salía con el prospecto de galán, o cuando se dividían los cursos a estudiar para dar los exámenes semanales, la distribución siempre era la misma, Cris: Trigonometría y Geometría, Caro: álgebra, física y aritmética, Blanca: todo letras y los cursos que quedaban eran resueltos por todas. Pero los años pasaron y llegó la fiesta de promoción, aquella noche sería la última noche juntas, cada una seguiría caminos distintos, las horas pasaban, los bailes de moda y las coreografías grupales no se hacían esperar, y el momento llegaría, la fiesta acabó con marineras y huaynos a las 7am, Cris partiría rumbo a Lima el mismo día, llegando de la fiesta, se arreglaron como pudieron y salieron con dirección a Línea, Cris ya formaba la cola para subir al bus, llegó la despedida, sabían que nunca se separarían, pero también que no sería lo mismo, ahora les tocaba a cada una seguir caminos distintos, se abrazaron, lloraron, y en aquel momento se hicieron la promesa de no olvidarse, y así fue, ya son 5 años fuera del colegio, en los que aún se escriben, se llaman, se ven, viajan para reencontrarse y apoyarse, como el primer día, como siempre. Alguna vez alguien me dijo que el día que encuentre a mis verdaderas amigas no debería de dejarlas ir porque ( aunque suene trillado) son el mejor tesoro que puedes conservar, y soy feliz de poder decir que las tengo, que Cris y Blanca son las hermanas que escogí, que han estado y sé que seguirán estando a mi lado, para reír o llorar , para darnos las mano cuando lo necesitemos, y aunque por esos avatares de la vida a veces la comunicación se torna difícil siempre encontramos la manera de darle solución, a ustedes, mis “mongas favoritas”, mis cómplices eternas, les debía un post, gracias por ser mi muro de contención en momentos difíciles y por celebrar cada uno de mis logros, siempre recordaré con una sonrisa en el rostro todo lo compartido aquellos años juntas en el colegio, y los posteriores que vivimos, porque tenemos esa conexión en la que nos llamamos sin necesidad de palabras y nos entendemos en el silencio, porque son mis verdaderas amigas, aunque la palabra verdadero redunde en esta frase¡ gracias por todo!
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