Cuando las cosas salen como quieres, cuando la vida te sonríe y todo te va bien sientes que todo es por mérito propio, que todo eso tú lo mereces( y quizás en parte tengas razón), pero cuando todo da vueltas y te ves caído, derrotado, sin ánimos de seguir, recuerdas que hay alguien que es mas grande que tú y todos tus problemas; alguien que nunca quiere verte sufrir, y que las situaciones que a ti te puedan parecer difíciles o duras para Él son pruebas de fe, que sólo se las da a quienes Él sabe, tienen la fuerza dentro de sí para poder asumirlas con valor.
Hace un tiempo yo también estuve bajo una gran prueba, mi familia decía ser una de las más fieles a la religión, me crié en un hogar católico, moralista, me eduqué en colegios de monjas, y entonces sucedió, mi mamá tenía cáncer, y todo mi mundo se vino abajo, yo me di por vencida, sin por lo menos, haber intentado mi batalla, pero es que no lo esperaba, ¿a mí?¿porqué Dios querría castigarme de esa manera? y sí dije "castigarme", como si Dios fuera un dios justiciero, vengador, por así decirlo, y claro, me enojé con Él,estuve resentida, pero aún así, a él eso no le importó porque no se alejó ni un segundo de mí. Y recordé entonces que no estaba sola, que ahí estaría Él, en la forma de un amigo que me regala un abrazo, o en la sonrisa de mi mamá diciendome yo me sanaré, o en las lágrimas de mi padre, que en silencio lloraba como aquel niño al que le quitan lo que más quiere, de cualquier manera, Él estaría ahi y me lo haría saber, y me rendí ante su inmenso amor de Padre, y fue ahí que entendí que nunca había estado sola, que era yo la que le había cerrado mi corazón y decidí cambiar, y sin mentir , recuerdo que una mañana cualquiera apareció en mi escritorio una estampita que tenía escrito esto:
¿porqué te agitas ante los problemas de la vida?
Déjame a mí el cuidado de todas tus cosas y te irá mejor.
Cuando te entregues a mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis Designios.
No te desesperes, cierra los ojos de tu alma y dime con calma:¡Jesús, confio en ti!No te preocupes por lo que pueda suceder después, no estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas.Déjame ser tu Dios y actuar con libertad.Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente ¡Jesús, confío en ti!
Lo que más daño te hace es querer resolver las cosas a tu manera.Déjate guiar por mis brazos divinos; no tengas miedo. Yo te amo.Entrégate a mí. Tuyo para siempre, Jesús.
Desde ese momento sentí que todo esto sería una gran prueba, y que a diferencia de otras competencias, yo tenía una ayuda extra(Él).Pasó el tiempo, aquella historia se cerró.Mamá sanó y hubo alguien que estuvo en ese momento, que está ahora conmigo y estoy segura que nunca me dejará ...